Ayuda en Acción alerta de los vínculos entre el Sida y la violencia y discriminación contra las mujeres y niñas en los países del Sur.
La feminización del sida, causa y consecuencia de la violencia de género
- En África Subsahariana, por cada hombre joven con VIH llega a haber hasta tres mujeres jóvenes con VIH.
El VIH es causa y consecuencia de la violencia hacía las mujeres. Causa en cuanto a que aumenta su vulnerabilidad, su carga de trabajo, su falta de autonomía económica, su marginación social, su falta de empoderamiento y su capacidad de negociar la prevención sexual. Y consecuencia, por un lado porque las mujeres son contagiadas a través de violencia sexual, violaciones y matrimonios forzados y por otro porque la violencia psicológica mina las posibilidades y autoestima de las mujeres, reduciendo su capacidad de negociación en las relaciones sexuales. Para Ayuda en Acción es imprescindible tolerancia cero hacia toda forma de violencia de género y fomentar la toma de conciencia y asunción de responsabilidad de los adolescentes varones y los hombres en el aumento de la epidemia.
Madrid, 5 de marzo de 2007.- En África Subsahariana, viven 25 millones de personas con VIH, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. De ellas, el 57% son mujeres y las encuestas más recientes indican que por cada hombre joven portador del VIH llega a haber hasta tres mujeres jóvenes con VIH. En Asia meridional, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, FNUAP, el porcentaje de mujeres jóvenes de 15 a 24 años con VIH es del 62% frente al 38% de los varones. También en la región del Caribe, según ONUSIDA, el VIH es la causa de muerte más importante en la población de 15 a 49 años y la proporción de mujeres con VIH es mayor que la de los hombres. | 
| Las mujeres que padecen VIH sufren una doble marginación: la del sida y la de la pobreza. Ayuda en Acción trabaja para impulsar la prevención del VIH y educación sexual desde la perspectiva de género. Foto: Omar Ayyashi |
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Estas cifras evidencian que existen mayores riesgos para las mujeres y las niñas de los países del Sur de contraer el VIH. Es cierto que las mujeres tienen un mayor riesgo de contraer el VIH sida por factores biológicos, sin embargo, la violencia y la discriminación son los factores que más están influyendo sobre la transmisión de la pandemia a mujeres y niñas. Deben destacarse los aspectos socioculturales, ya que en muchos países las mujeres no tienen posibilidad de elegir sobre sus propias vidas, y por tanto, de poder tomar medidas de prevención frente al contagio. Los aspectos económicos también juegan un rol importante en la situación actual y es que la peor situación económica en la que se encuentra la mujer frente al hombre le supone una menor autonomía.
De esta manera, las mujeres que padecen VIH sufren una doble o triple marginación, pobreza, VIH y discriminación de género. El circulo vicioso de estas injusticias aumenta a su vez la vulnerabilidad de las mujeres ya que se perpetúan de forma generalizada desiguales relaciones de poder entre los géneros: las mujeres están en una posición de inferioridad respecto a la negociación en el uso de medidas de protección y planificación familiar, son objeto de acoso sexual y violaciones y matrimonios forzados.
Para luchar contra estas situaciones Ayuda en Acción trabaja desde hace más de 15 años en programas de VIH en África, Asia y América Latina apoyando a organizaciones locales que llevan a cabo acciones de prevención, sensibilización y apoyo a las personas afectadas. Una parte muy importante de este trabajo se hace a través de la metodología Steping Stones que promueve el cambio de actitudes y comportamientos que les hace vulnerables frente a la enfermedad.
Propuestas
En este sentido nuestra Organización considera que:
- Es necesario garantizar que tanto hombres como mujeres estén debidamente informados, que se aborde en los programas de estudios la prevención del VIH y educación sexual desde la perspectiva de género para potenciar que se cuestionen los estereotipos y prejuicios existentes, que se promueva la responsabilidad de los varones y estén disponibles los medios necesarios (preservativos masculinos y femeninos) para prevenir la transmisión de la pandemia. Debemos promover programas de capacitación como los que ya se está llevando a cabo en muchos contextos de Asia y África que proporcionen herramientas acerca de las relaciones y la comunicación intergeneracional para que hombres y mujeres de todas las edades trabajen codo a codo para reducir los conflictos familiares, potenciar que los varones se involucren en las tareas domésticas, aumentar las oportunidades de que las viudas reciban sus herencias, reducir y denunciar la violencia de género, aumentar el respeto y apoyo hacia las personas con VIH y aumentar el uso de los preservativos tanto dentro como fuera del matrimonio.
- Es imprescindible asegurar el acceso universal e igualitario al tratamiento ya que, aunque esté disponible en muchos casos, las mujeres son las últimas en acceder. Ante recursos limitados se sigue priorizando el bienestar de los varones por razones sexistas o incluso prácticas: los hombres son los que pueden mantener mejor a las familias ya que en muchos países son los únicos que pueden acceder a la titularidad de la tierra debido a las leyes de herencia y propiedad discriminatorias.
- Es crucial que se proporcionen servicios de apoyo y asistencia a personas con VIH y dependientes y posibilidades de generación de recursos para mujeres que quedan a cargo de familias extensas afectadas por el VIH: en el mundo, las mujeres llevan a cabo hasta un 90% de la atención a las personas enfermas de sida además de desempeñar el resto de su trabajo. Asimismo, existen graves carencias en la atención a las víctimas de explotación sexual y violencia, atención en salud sexual y psicológica y programas de planificación familiar y prevención de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
Ayuda en Acción trabaja desde hace 25 años junto a las comunidades más desfavorecidas; 25 años que han hecho posible que hoy contemos con más de 190.000 colaboradores, gracias a los que trabajamos, en 108 programas de desarrollo que benefician a más de tres millones de personas en 19 países de Asia, África y América.
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