Entre los trabajos realizados por Ayuda en Acción en Honduras, la actriz y presentadora destacó el realizado en los hogares de acogida para huérfanos del sida en San Pedro Sula, donde se intenta “reforzar la autoestima de los afectados por el sida para que puedan sobrevivir”. Además, en los centros para prostitutas que visitó en Sula encontró a algunas mujeres que "no sabían ni lo que era un preservativo" antes de que comenzara el trabajo de nuestra Organización. “Siendo testigo de la labor de Ayuda en Acción”, Cayetana Guillén-Cuervo añadió que el trabajo relacionado con la prevención del sida es “válido, sólido y sostenible en el tiempo”.
Honduras ocupa el primer lugar de casos de infección de VIH en América Central. Onusida ha alertado de que unos 78.000 hondureños conviven con VIH/Sida de una población total estimada en 7.200.000 personas. En este sentido, Cayetana constató que “la gente está estigmatizada por el hecho de vivir con la enfermedad, por lo que resulta muy difícil conquistar sus derechos básicos”. Concretamente, “a los niños se les ayuda a defenderse del dedo que les señala”, subrayó.
Aparte de la incidencia del VIH/Sida y de la pobreza, Honduras es un país que, según constató Cayetana, tiene un elevado índice de violencia. Las desigualdades por razón de género han provocado una tendencia a la feminización de la epidemia, llegando a constituir la primera causa de muerte entre las mujeres hondureñas entre los 15 y 44 años.
Cayetana Guillén-Cuervo, pese al fracaso de la comunidad internacional por frenar la expansión del VIH/Sida, dejó entreabierta una puerta para la esperanza. “La mínima aportación, ya sea una firma, una manifestación o un apadrinamiento, es muy necesaria”. Por su parte, el responsable de la Campaña sotp!SIDA emplazó a los gobiernos para que el próximo mes de agosto, en el marco de la Cumbre Internacional del Sida en Toronto a la que asistirá Ayuda en Acción, se comprometan a garantizar el acceso universal a los medicamentos.
Tras el reciente viaje a Honduras, Ayuda en Acción constata la doble responsabilidad de los gobiernos: de un lado, el Fondo Global requiere el compromiso de los países ricos para luchar, según los Objetivos del Milenio, contra la expansión de la epidemia de VIH y otras enfermedades; pero, por otro lado, los gobiernos receptores de esa ayuda, como es el caso de Honduras, deben comprometerse con la sostenibilidad de esos proyectos. La voluntad política es indispensable para frenar el círculo vicioso de VIH/Sida, pobreza, analfabetismo, desempleo y muerte.